Cada bocado de comida recorre un largo camino. Desde la tierra del agricultor hasta tu plato, cada paso de la cadena de suministro alimentario es importante. Pero, ¿cómo se desarrolla exactamente ese recorrido? ¿Y en qué aspectos pueden las empresas marcar la diferencia?
1. Todo empieza en el origen
La cadena de suministro alimentaria comienza con el agricultor, el pescador o el productor. Es aquí donde se cultivan o se recolectan las materias primas —como los granos de café, el cacao, el té, las hortalizas o el aceite de palma—. En esta etapa, los impactos sociales y medioambientales suelen ser los más elevados. Entran en juego cuestiones como los salarios dignos, el uso del suelo, el consumo de agua y las condiciones laborales.
Por eso las empresas deben saber exactamente quién se encuentra al principio de su cadena. Sin embargo, esta información suele ser incompleta, sobre todo cuando intervienen muchos intermediarios.
2. Comercio y contratación pública
A continuación viene la fase comercial. Las cooperativas o los importadores compran materias primas, fijan los precios y firman contratos. Gran parte de lo que ocurre aquí pasa desapercibido tanto para los consumidores como para las marcas.
Muchas empresas se plantean obtener una certificación en esta fase. Aunque es útil, la certificación solo refleja una parte de la realidad en materia de sostenibilidad.
3. Procesamiento y producción
A continuación, las materias primas se transportan a las fábricas o centros de producción. Allí se tuestan, se prensan, se mezclan o se transforman de alguna otra forma hasta convertirse en productos acabados. Esta etapa es fundamental para la seguridad alimentaria, la calidad y la sostenibilidad.
Muchas empresas se plantean obtener una certificación en esta fase. Aunque resulta útil, la certificación solo refleja una parte de la realidad en materia de sostenibilidad.
4. Distribución y ventas
A través de las redes logísticas, los productos llegan a los mayoristas, los supermercados y los proveedores de servicios de restauración. A estas alturas, la distancia entre el origen y el plato suele ser de miles de kilómetros.
¿Hasta qué punto se mantiene la transparencia de la información sobre el origen, los precios y el impacto a lo largo de este proceso? Las marcas y los minoristas que asumen su responsabilidad se centran en Traceerbaarheid, la diligencia debida y la mejora de las prácticas de los proveedores.
5. Consumidor
Al final, el consumidor toma una decisión, ya sea en la tienda física o por Internet. Cada vez más personas quieren saber de dónde proceden los alimentos que consumen y qué valores se les atribuyen. ¿Se han producido de forma justa? ¿Ha obtenido el agricultor unos ingresos suficientes para vivir? ¿Cuál es su huella ecológica?
Las empresas que conocen bien sus cadenas de suministro pueden compartir esta información de forma más clara con sus clientes. Al hacerlo, crean y fomentan la concienciación.
Aquí es donde ImpactBuying en juego ImpactBuying
ImpactBuying las empresas en todas las etapas de la cadena. No nos hacemos cargo de la cadena de suministro, sino que aportamos información. Realizamos un mapeo de los proveedores, identificamos riesgos y descubrimos oportunidades de mejora.
A través de data, procesos de diligencia debida, diálogo con las partes interesadas y herramientas de transparencia, hacemos que el recorrido «de la granja a la mesa» no solo sea visible, sino también más justo y sostenible.
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